Entrevista a Andrea Lissa Averbuj participante del Taller de Tragos de Barrio Latino

Andrea Lissa Averbuj es nacida en Minneapolis de padres santafesinos, los vaivenes de la vida hicieron que se criara en nuestra ciudad y que al recibirse, en la carrera de psicología, volviera a Estados Unidos, más precisamente California. Hoy está de vuelta y nos cuenta cómo ve nuestra ciudad, algunas de sus observaciones nos hacen ver cambios que quienes vivimos aquí tal vez no apreciamos.

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Por qué te fuiste a Estados Unidos?
Luego de recibirme intente ejercer mi profesión aquí, pero tenía ideas que en ese momento no encontraron cabida,  había un movimiento psicoanalítico pero era muy cerrado, y un poco por insistencia de mi padre fue que volví a irme.

Por qué este retorno?
Vengo siempre que puedo a Santa Fe, pero viví en california 15 años, después de haber recorrido toda la argentina, cuando me recibí no había las oportunidades que encuentro hoy. Es como que me estoy reencontrando con la ciudad, hay un gran movimiento cultural, teatro, cine, charlas, mucha movida que prioriza la conexión con los demás, una vuelta las raíces de las relaciones personales.

Ves muy diferente la ciudad hoy a aquella que dejaron hace 15 años?
Te puedo graficar mejor con una anécdota, como te dije yo vengo aunque sea una vez al año, pero mi hermano hacía más de 15 año que no venía y se encontró con otra Santa Fe, se enamoró de la ciudad, tanto fue su entusiasmo que llego allá diciéndoles a sus hijos (18 y 23 años) “Tienen que conocer de dónde venimos!” y  en octubre los trajo a conocer su ciudad de origen.

Para mí que mi hermano se enamorara de vuelta de Santa Fe fue como una reconciliación con este amor que yo le tengo a esta ciudad.

Este retorno nos volvió el alma al cuerpo. Nos encontramos con la ciudad que siempre deseamos donde se puede disfrutar, donde podes conectar con gente, con amigos.

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Pensas quedarte?
Hace cuatro meses que estoy en Santa Fe tratando de reconectarme con la ciudad, hoy siento que Santa Fe me puede ofrecer muchas oportunidades a nivel profesional y humano, tengo muchas ganas de iniciar actividades aquí. Acá pasan cosas que tienen que ver con el otro, con la vida, con los amigos, eso es lo que busco,

Es tan distinta la forma en que nos relacionamos aquí de lo que viviste en el exterior?
Allá la gente se junta a pasar un momento, en un restaurant, tal vez después a tomar unos tragos y ya está, es el argentino el que lleva gente a casa, el que cultiva ese tipo de amistad al que estamos tan acostumbrados. Muchos en el exterior aman venir a la casa de los argentinos porque aquí encuentran el calor de hogar más allá de la familia, esos vínculos de amistades que solo se ven aquí, sobre todo en el interior.

Eso es lo que encuentro en Santa Fe, es lo que encontré en este lugar (Barrio Latino) ese culto a compartir, a la amistad,  a relacionarse con los demás, esa conexión con el “otro”, esa intimidad que tiene que ver con transmitirse “algo”  que en este tiempo donde estamos tan conectados virtualmente y tan pocos conectados en persona hace mucha falta.

Yo sé que le faltan muchas cosas a Santa Fe, por ejemplo que hacer con los mosquitos o el calor y la humedad (risas) pero eso no tiene nada que ver con nosotros, lo que tiene que ver con nosotros es que hay un espíritu, una mentalidad, los santafesinos tenemos una identidad y por eso queremos diferenciarnos, tenemos “algo” que yo respeto y admiro mucho, estoy muy orgullosa. Cuando me preguntan si soy argentina, yo digo: soy santafesina.

Como ves la gastronomía santafesina?
Conocí varios lugares, probé cervezas artesanales, me encontré con lugres diferentes, clásicos, modernos lugares de barrio, hay una gran variedad de ofertas y de muy buena calidad. Rescato mucho la humildad y el amor en lo que se ofrece al público.

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Que pensas de la coctelería santafesina?
Cuando salgo  tomar un trago me gusta que me lo sirvan bien, a mí me gusta mucho un trago clásico que se llama Dirty Martini y nunca conseguí que me lo hicieran bien fuera de estados unidos, cuando vine a Santa Fe me llevaron a un bar y el bartender me lo preparo tan bien, con tanto amor y tanta perfección que pensé: aquí está pasando algo, hay un movimiento de gente que sabe lo que hace. Eso me inspiro a recorrer los bares y ver lo que está pasando de puertas adentro, quise empezar a tener más contacto con esta gente que tiene un respeto con el cliente que la pide un trago clásico, nada del otro mundo pero que aquí se respeta.

Yo de coctelería recién estoy aprendiendo, me gusta tomar un vino, una cerveza y en coctelería me gusta este trago y fue una gran sorpresa que encontré gente que prepara los tragos con tanto respeto.

Que te pareció el taller de tragos?
A partir de un encuentro muy casual me comentaron sobre el taller de tragos y me di cuenta que era exactamente lo que buscaba, yo quería aprender un poco más. Aquí me encontré con un ambiente muy agradable, con un gran nivel humano de los participantes y de quien dicta la clase, mucho respeto, mucha humildad, no había poses ni títulos.

Perder ese miedo a preparar un trago, conocer las herramientas y saber que tomar ricos tragos está al alcance de todos es muy importante, es una experiencia que no tiene desperdicio, sobre todo cuando uno tiene a una persona con tanta predisposición a compartir sus conocimientos como Juanse (Juan Sebastián Ruiz).

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Me gustó mucho conocer sobre el origen de los tragos, de la coctelería, recibí mucho conocimiento y mucha información que le da un contexto y un sentido diferente a los tragos, saber porque se preparan de esa forma o la importancia del hielo. La importancia del olfato y de la memoria olfativa, cuando sentí el aroma de la Hesperidina me trasladó directamente a mi infancia, a los recuerdos de mi abuelo, a las glicinas que salía a juntar por el barrio.

En la segunda parte del curso, durante el taller creativo tuvimos que traer un ingrediente, una foto, una palabra, algo que nos conectara con nosotros mismos o con algo, o alguien, en especial. Alguien trajo un sifón, una planta de apio, alguien más una mermelada, y Juanse con cada uno de los ingredientes nos hizo preparar un trago.

Yo traje una foto mía disfrazada de los años veinte y él nos contó la historia de lo que fue la ley seca, de cuando se empezó a utilizar el hielo, recibimos mucha información, si esto es cultura alcohólica hoy me siento culta (risas).

Fue una clase de alquimia, de magia.

Gracias Andrea por tu tiempo y tu buena onda.

Por Luis Rampazzo
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